La Vega Baja, asolada hace siglo y medio por una catastrófica riada que dejó más de mil muertos

ÁFRICA ALBALÁ

Lienzo 'Episodio de la inundación de Murcia', de Antonio Muñoz Degrain

Seis fallecidos, un desaparecido, campos anegados, cosechas arruinadas y pérdidas millonarias. Ese es el triste balance arrojado por la gota fría que ha castigado con inesperada intensidad el territorio español durante la última semana y que se ha cebado con especial inquina con el sudeste peninsular. Sus consecuencias en la Vega Baja son, probablemente, las más catastróficas causadas por un fenómeno natural en esta comarca alicantina en el último siglo y medio.

Es necesario retroceder 140 años, al 15 de octubre de 1879, para encontrar un desastre natural que supere en adversidad al vivido por esta región en los últimos días. La conocida como riada de Santa Teresa, por la fecha en la que se produjo, fue una auténtica debacle en la comarca, que arrasó cultivos, asoló propiedades y terminó con la vida de más de mil personas en Orihuela, Murcia y otras localidades de la Vega Baja.

Esta devastadora avenida del río Segura, que causó un gran impacto en la sociedad española de la época por sus trágicas consecuencias, no solo tuvo su eco en la prensa nacional e internacional, sino que desató una oleada de solidaridad y colaboración en todo el mundo. Recogida en los diarios del momento, además de servir de argumento a las crónicas periodísticas, también inspiró a pintores de finales del XIX que lo plasmaron en sus obras, según ha explicado en su cuenta de Twitter la Agencia Estatal de Meteorología de la Comunidad Valenciana.

Una de las más célebres creaciones que reflejan la crudeza de esta crecida y el potencial destructor del Segura fue el óleo "Episodio de la inundación de Murcia", pintada en 1892 por el valenciano Antonio Muñoz Degrain, que quedó profundamente impactado y conmovido por la virulencia del agua. En la actulidad, este cuadro pertenece a los fondos del Prado y está expuesto en el Museo de Zaragoza.

En el conjunto se aprecia cómo, durante la riada, el agua alcanzó el techo de las viviendas y los vecinos de los municipios afectados se vieron obligados a refugiarse sobre los tejados. No obstante, la imagen más impactante del cuadro no está en primer plano, sino al fondo, donde se ve a una mujer que, cubierta casi en su totalidad por el agua, intenta salvar a su bebé de ser arrastrado por la corriente y morir ahogado.

Se trata de una dramática escena contemplada con impotencia por un hombre, una mujer y una niña, que observan resignados cómo madre e hijo están condenados a perecer bajo las aguas desbocadas e inclementes del Segura.

Si bien tal vez esta es la más famosa, el "Episodio de la inundación de Murcia" no es la única obra que atestigua la dureza de la avenida, que fascinó también a autores internacionales. El artista alsaciano Paul Gustave Doré también reflejó en uno de sus grabados el efecto devastador del agua a su paso por Murcia, y otras obras representan, por ejemplo, la visita de Alfonso XII a la zona para constatar las terribles consecuencias.

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